miércoles, 30 de junio de 2010

Sol, agua y arena


El agua estaba muy fría, pero aún así a ninguno de los cuatro parecía importarnos. Desde la orilla, Pablo nos miraba envidioso. Sabía perfectamente que se había equivocado en su ideal del día, y se estaba decepcionando de que ninguno nos estuviéramos acordando de él. Aunque en realidad yo si lo hacia, pero muy de vez en cuando.

Nos habíamos cerrado en banda totalmente. Estaba claro que nosotras dos solo teníamos ojos para nuestros respectivos y, al parecer, ellos nos correspondían.
El juego era de esos típicos de playa, sin mucho sentido, cuyo fin, más bien era rozarse. Y nosotros sabíamos jugar muy bien.

La pelota iba de una pareja a otra y mientras unos se peleaban por ella los otros dos disfrutaban de una “intimidad momentánea”.

Cuando Ashley me pasaba la pelota, instantáneamente Will se abalanzaba sobre mi. Saltaba sobre mi espalda e intentaba por todos los medios que la soltara. Mientras tanto oía como mi amiga y su acompañante se reían mucho. Demasiado.

Estaba contenta por Ashley, sabía que en esos momentos ella lo estaba, soñaba con eso muchas veces, con tenerlo cerca y no tener que detenerse cuando quería tocarlo o gastarle alguna broma. Igual estaba yo.

Nosotras dos siempre habíamos sido bastante parecidas y sabía que ella tenía miedo, al igual que yo. Miedo de lo que aquellos gestos en una pequeña playa pudieran significar.
Pero en ese momento me daban igual las consecuencias, ambas habíamos aprendido a disfrutar y estaba convencida de que esa tonta sonrisa nos duraría un tiempo.
Al acabar de pensar todo aquello vi como Ashley se subía sobre James y a la vez como Will me agarraba por la espalda y me daba un suave beso en la mejilla.

1 comentario:

  1. Entra dentro de mi filosofía de vida: disfrutar de cada momento sin preocuparnos del posterior.

    Parece un buen plan para ir a la playa ;)

    Un beso, Ricky!

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