sábado, 5 de junio de 2010

Nada.

"No te echo de menos."
Esas palabras sonaban dentro de mi como si de un mazo se tratara. ¿Me estaba pasando de verdad? Él que lo era TODO para mi, ¿de verdad me estaba diciendo aquello?
Que ya no me necesitaba, que ya no pensaba en mi como antes, que la magia se había esfumado.
Es increíble como se puede depender tanto de una persona. Es increíble como se puede morir y resucitar en apenas dos semanas.

Porque así fue como pasó.

Me sentía como una rama rompiéndose poco a poco, resquebrajándose. Me sentía vacía y, esque, tenía claro, que no se puede vivir con medio corazón.

Pude avanzar un paso por ella, Luz me guiaba y era la única capaz de sacarme una ligera sonrisa. Me miraba fijamente a los ojos con los suyos a veces marrones a veces verdes y me decía lo que quería escuchar. Tenía claro que era mi mejor amiga y no desde ese momento, sino desde bastante antes. Como ella dice "estabamos destinadas a conocernos." Y me alegro que un ataque de su locura se desatara aquel martes unos meses atrás. No se que hubiera hecho sin ella.

Llorar era un hábito diario, incluso en las clases no me podía resistir. Creia que era fuerte.
Exacto: lo CREIA, pero como siempre en este tema todo me podía.

El mejor amigo, mi mejor amigo, mi todo. Se había ido y mi vida se había ido con él.

2 comentarios:

  1. Gracias por tu comentario, Ricky :) cuesta vivir con medio corazón, pero lograste recuperarte, y conseguiste la otra mitad!

    Te sigo! un beso enorme

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  2. Una historia increíble. Te entiendo cuando dices que es imposible vivir con medio corazón.

    Es difícil decir en voz alta las palabras "mejor amigo", y más cuando crees que no son correspondidas. Las has nombrado un par de veces, así que veo que sí; lo son. Sigue escribiendo, me muero por saber cómo termina todo esto :)

    Un beso!

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