Pista 13. La lista de reproducción era más o menos larga, pero siempre que tenía que hacer un camino de esa magnitud avanzaba hasta aquel número supuestamente maldito. A partir de ahí, las canciones me hacían andar con más alegría. El azar había hecho que las letrillas más animadas quedaran agrupadas, una detrás de otra.
No me gustaba mucho andar y menos si eran distancias largas, aunque ese camino (que últimamente recorría a menudo) me estaba empezando a gustar cada vez más. El destino lo merecía, pero además de eso, andaba por mi zona favorita de la ciudad. Aquel laberinto de arena cobriza no me dejaba de parecer hermoso en ninguna época del año. Tanto en verano como en invierno, en otoño o en primavera tenía aquel encanto especial que hacía que aminorara el ritmo cada vez que atravesaba sus largos pasajes.
Me paré en el semáforo, justo cuando empezó a reproducirse la pista 17, una canción bastante optimista. Miré al horizonte y, entre los árboles, pude divisarlo a él, como no, con un balón de aquellos en las manos. Pocas cosas había que le gustaran más que eso y me fascinaba que fuera así.
Avancé hasta llegar hasta ellos. Si, pude ver a la pequeña rubia uniéndose al deporte. Me encantaba esa niña. Me sonrió tímida, como siempre hacia al verme por primera vez; pero poco tardaba en tomar confianza. Me invitó a jugara con ella y era imposible resistirse. Me arrastró hasta una zona del parque, obligándome a subir, a avanzar, a escalar y a deslizarme como si de verdad volviera a tener cuatro años. Desde las alturas lo observaba, y me alegraba al ver que él también nos miraba a nosotras, aunque fuera de reojo. Me encantó poder ser yo quien la empujara en su bicicleta rosa por una gran cuesta o la que evitara alguna que otra caída.
No pudimos hacer nada contra el tiempo y se nos echó encima. Quizá era hora de volver a tomar el camino, pero no antes de perdernos un ratillo. No fue muy complicado, claro. Últimamente necesitábamos muy poco para ello y, tal vez por eso, siempre eran más difíciles las despedidas.
Me sorprendí a mi misma al sentir la necesidad de notar esas manos frías acariciando mi espalda.
No he tenido oportunidad de pasarme por aquí antes. He estado, digamos, un poco ocupada. Espero tener tiempo para poder seguir dedicándome a escribir más a menudo.
:)
ResponderEliminar¿Un poco ocupada? Déjate caer por aquí más; estaba ansiosa por leerte!
ResponderEliminarUn beso graaaaaaaaaande :D
Que bonito texto y que bonita sensacion la de sentir que sus ojos estan clavados en ti :) me encanta te sigo :)
ResponderEliminar