
-¡Como no corras un poco más te alcanzaré enseguida y esto no tendrá ninguna gracia!
El sol hacia total justicia al día en el que nos encontrábamos. El pleno mes de agosto nos había traído consigo un calor asfixiante y un agua totalmente cristalina. Además, junto con todo esto, la compañía de Jack hacía del día algo mucho más especial.
Como era de esperar, acabó alcanzándome y, de la forma más suave posible, me empujó al grupo de toallas que habíamos podido organizar en el centro de aquella playa.
-¡Ay! Eres un bruto, me has hecho daño- intenté mostrarme enfadada- ¡No me toques en lo que queda de día!
No pude evitar soltar una carcajada (ambos sabíamos que eso no pasaría nunca) y me besó.
Espera, ¿me estaba besando? ¿a plena luz del día? ¡Increíble! Ah si, se me olvidó por un momento: estábamos totalmente solos. Si, toda una playa para nosotros, lo habíamos organizado muy bien.
-¿Por qué no puedes comportarte así delante de los demás?
-¿Y por qué debería hacerlo?
-Porque… porque no tiene nada de malo, además si estamos juntos quiero que todo el mundo se entere y cuando digo todo, es todo.
-Ya hemos tenido esta conversación más veces… no te convences con nada, ¿eh?. Además, ¿crees que habrá alguien que aún no lo sepa?
-Pues… pues no se, no todo el mundo es tan observador como tu crees.
-¡Venga ya! No digas tonterías… sabes que llevo razón, como siempre.
-Odio que me digas eso.
-Lo se, pero lo que me quieres lo compensa.
-Si, es cierto.
Sonreí. No podía hacer nada contra aquel chico. No se que tenía, no se que hizo que me fijara en él. Y aún no lo se. Pero seguiré admirando su forma de convencer, de engañar…
… y de querer.
El sol hacia total justicia al día en el que nos encontrábamos. El pleno mes de agosto nos había traído consigo un calor asfixiante y un agua totalmente cristalina. Además, junto con todo esto, la compañía de Jack hacía del día algo mucho más especial.
Como era de esperar, acabó alcanzándome y, de la forma más suave posible, me empujó al grupo de toallas que habíamos podido organizar en el centro de aquella playa.
-¡Ay! Eres un bruto, me has hecho daño- intenté mostrarme enfadada- ¡No me toques en lo que queda de día!
No pude evitar soltar una carcajada (ambos sabíamos que eso no pasaría nunca) y me besó.
Espera, ¿me estaba besando? ¿a plena luz del día? ¡Increíble! Ah si, se me olvidó por un momento: estábamos totalmente solos. Si, toda una playa para nosotros, lo habíamos organizado muy bien.
-¿Por qué no puedes comportarte así delante de los demás?
-¿Y por qué debería hacerlo?
-Porque… porque no tiene nada de malo, además si estamos juntos quiero que todo el mundo se entere y cuando digo todo, es todo.
-Ya hemos tenido esta conversación más veces… no te convences con nada, ¿eh?. Además, ¿crees que habrá alguien que aún no lo sepa?
-Pues… pues no se, no todo el mundo es tan observador como tu crees.
-¡Venga ya! No digas tonterías… sabes que llevo razón, como siempre.
-Odio que me digas eso.
-Lo se, pero lo que me quieres lo compensa.
-Si, es cierto.
Sonreí. No podía hacer nada contra aquel chico. No se que tenía, no se que hizo que me fijara en él. Y aún no lo se. Pero seguiré admirando su forma de convencer, de engañar…
… y de querer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario