sábado, 4 de diciembre de 2010

El final del juego

Mi relación con Jazz iba cada vez mejor. Tenía la sensación de que estábamos bastante unidos, más que antes. Fueron más de uno los viernes que quedé con él en vez de con las chicas, nunca pensé que pudiera molestarles, ellas se llevaban bien con Jazz.

Un viernes estaba en el portón de Jazz haciendo nada, como siempre. Mi móvil empezó a sonar: era un mensaje. De una de ellas tres. El mensaje era corto, con dos simples palabras pero que decían mucho. Creí que efectivamente aquello se trataba de un juego, que era
broma, pero me llegó otro mensaje. De otra de ellas, idéntico. Empecé a creer que, quizá, no fuera tan broma como yo me pensaba. Jazz no dijo ni una palabra. Finalmente mi móvil vibró una tercera y última vez. Esta vez el mensaje me dolió más aún, era de la chica que había sido mi mejor amiga durante mucho mucho tiempo. Con la que había compartido más que conmigo misma. Ella también me decía en aquel mensaje que el juego había acabado.

No sabría definir muy bien mis pensamientos y mi cara en esos momentos, quizás, Jazz tenga más cosas que decir respecto a eso. Lo único que hice fue levantarme de aquel portón y salir corriendo, dejando a mi mejor amigo allí. Las llamé.



Corrí, corrí por la gran calle de la ciudad.
Corrí como nunca había corrido. Corrí olvidándome de mi asma, olvidándome de todo. Solo me importaba verlas a ellas.

Llegué por fin al lugar donde se encontraban. Pedí explicaciones, con una tímida sonrisa en la cara, con la esperanza todavía de que se tratara de una inocente tomadura de pelo.

-Ya has jugado bastante con nosotras. Creemos que esto debe terminar aquí.- dijo la mediana de ellas, mientras que la mayor afirmaba y la que había sido mi mejor amiga
agachaba la cabeza.

-No entiendo, ¿qué pasa?- lo dije desesperada por conseguir una explicación a toda aquella locura.

-Nos has sustituido por Jazz y estamos hartas. Creo que sería mejor que tú siguieras tu camino y nosotras el nuestro.

Las miré una a una, a los ojos: definitivamente, no las reconocía. Y me quedé ahí, sin mucho más que hacer…



Cuando Luz terminó de contarme la historia supe que yo tenía que convertirme en su mejor amiga. Una de verdad. Y que juntas saldríamos de eso, aunque acabáramos magulladas intentándolo.

2 comentarios:

  1. ¡Qué bien contado! Magnífico relato y felicidades por el blog. He encontrado mensajes muy bonitos y fotos alucinantes.

    Mi opinión (para la protagonista del relato) es que no se deje dirigir por esas "amigas" que no lo serán tanto cuando tienen ese sentido de la posesión, tan marcado.

    Un saludo.

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  2. Eres genial. Como escritora, como persona, y como amiga.

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