-¡Recoge de una vez, pesada! El autobús sale enseguida y vamos a perderlo por tu culpa. ¿Es que no tienes ganas de volver a casa?
Max me hablaba a chillido limpio desde la puerta de la casa. Will, Ashley y Luz esperaban impacientes ya en el rellano.
-¡Id bajando! Esperad abajo, que ya voy.
Recogí lo más rápido que pude las reglas, escuadras y cartabones que estaban repartidos por la gran mesa que pude colocar en la pequeña habitación. Las metí con cuidado en la mochila y me la colgué al hombro. Claro que tenía ganas de volver a casa, menuda pregunta. Hacía dos semanas que no pisaba mi ciudad natal, pero cuando me ponía a "trabajar" no era dueña del tiempo.
Aún no entendía como me había podido arriesgar tanto con mi futuro... ah, si, porque me encantaba. De todas formas seguía pensando que estudiar arquitectura no me iba a salir bien. Tenía el presentimiento de que no lograría terminar.
Con la maleta cogida en peso bajé velozmente las escaleras del edificio en el que vivíamos. Saludé al portero con una sonrisa y miré hacia la puerta: mis 4 compañeros de piso me miraban de forma cansada.
-Siempre igual, ¿eh?, ¡venga, por dios!
Me produjo una sonrisa la expresión de Ashley. La decía desde que la conocí, era muy propio de ella.
El camino hacia la estación de autobuses fue corto, como siempre. Mi amiga y yo tuvimos mucha suerte al poder colocarnos en el piso de Luz, Max y Will un año después que ellos. Estaba en un sitio genial de la ciudad andaluza.
Las dos horas de autobús se pasaron más o menos deprisa. La música que salía de mis cascos me relajaba notablemente. Mirando por la ventana me acordé de como había sido mi vida hace tan solo dos años. Todo estaba más o menos igual aunque de vez en cuando me acordaba de la que fue mi pequeña amiga. Que lejos quedaba nuestra amistad ahora. ¿Y qué habría sido de Pablo, James y Matt? Hacía meses que no sabíamos nada de ellos. Pensando me acabé quedando dormida.
Cuando abrí los ojos ya estábamos casi en casa. Bajamos y me despedí con una grandísima sonrisa de los que eran ahora mi familia.
Por lo que escribes, esas personas a quien finalmente nombras son tu familia desde hace más tiempo que el que queda marcado en la frase.
ResponderEliminarUn beso, Ricky :)
¿Sabes? Dicen que hay cosas que nunca cambian, ya lo demuestra Ashley en su grito "enfurecido" :)
ResponderEliminarMe ha encantado, últimamente tus entradas me emocionan :$
Un beso graaaaaaaaaaaaaaaande grande :)